Entendemos con Joseph Ramos (1999) que un complejo productivo es "una concentración sectorial y geográfica de empresas dedicadas a una misma actividad o estrechamente relacionadas en su cadena productiva hacia delante o atrás, hacia los lados, generándose acumulativas economías externas, especializaciones, servicios específicos al sector que permiten lograr eficiencia colectiva".

Cada vez más aceleradamente los actores participantes de los complejos productivos comprenden que la competitividad sectorial, entre otras causas, también es consecuencia de la formación de redes de colaboración interempresarial y de relaciones de cooperación -tanto formales como informales- entre las empresas que los componen, y con el conjunto de instituciones relacionadas con el sector productivo correspondiente, de suerte tal que permitan la potenciación de las políticas activas.